La presión social en torno a la imagen física ha favorecido la aparición de problemas de obesidad y trastornos de la conducta alimentaria, dos realidades que requieren comprensión y preparación específica. Esta formación ofrece una base para entender cómo influyen determinados modelos corporales en la relación de la persona con la alimentación y con su propia percepción.
A lo largo del programa, el alumno podrá profundizar en la alteración del comportamiento ingestivo que define estos trastornos, así como en los conflictos psicosociales que suelen acompañarlos. También permite identificar cómo la búsqueda de la delgadez puede condicionar la forma en que se afrontan determinados problemas, aportando una visión útil para interpretar estas conductas con mayor criterio.
El contenido también sitúa estos trastornos en su contexto histórico, dejando claro que no son una patología moderna, aunque sí han ganado presencia en las sociedades industrializadas. En este sentido, se analiza la virulencia en las últimas décadas y la relación entre los cambios en los conceptos de salud, el ideal estético y la evolución de estas alteraciones alimentarias.
Gracias a su enfoque teórico-práctico, esta formación ayuda a conocer las claves de estos trastornos y su aplicación tanto en la prevención como en la intervención profesional sanitaria y psicológica. De este modo, el estudiante adquiere conocimientos aplicables para desenvolverse con mayor seguridad en contextos vinculados al análisis y abordaje de la conducta alimentaria.