Con el paso de los años, el organismo experimenta modificaciones en sus órganos y sistemas como resultado de un proceso biológico progresivo. En ese contexto, el envejecimiento biológico se asocia a daño celular y molecular acumulado, lo que favorece un deterioro funcional progresivo que también se refleja en la piel.
La piel permite observar de forma visible muchos de esos cambios relacionados con la edad. Por su complejidad fisiológica y fisiopatológica, este órgano presenta alteraciones vinculadas tanto al cronoenvejecimiento cutáneo como al fotoenvejecimiento, dos procesos clave para comprender la evolución dermatológica en el adulto mayor y valorar sus manifestaciones con mayor precisión.
El programa ofrece contenido teórico y práctico para entender cómo influyen hábitos, estilos de vida y factores genéticos, junto con la exposición ambiental y determinadas enfermedades, en el patrón de envejecimiento. A partir de esta base, el alumno podrá reconocer cambios dermatológicos en el anciano y relacionarlos con la biología particular de cada persona.
A lo largo de la formación, se trabaja en la identificación y abordaje de patologías dermatológicas frecuentes en el adulto mayor, así como en el estudio de las manifestaciones cutáneas asociadas a alteraciones nutricionales. Esto permite desarrollar una visión más completa para aplicar estos conocimientos en la valoración dermatológica del paciente mayor y en contextos profesionales vinculados al cuidado de su salud.