En la Medicina, hay una parte de arte y otra de ciencia, aunque, en el fondo, ambos aspectos en esta profesión van de la mano. El arte requiere amor porque es la condición para que se cree algo y el amor en Medicina es vocación. Los médicos que también son humanistas ejercen de forma efectiva su profesión porque contemplan no solo el cuerpo, sino también el alma del paciente. La vocación debe persistir para que exista la profesión médica. De hecho, hoy en día, el médico y la médica son un hombre y una mujer de ciencia, pero también de humanidad.
Por eso, este programa formativo contiene material teórico y práctico que se centra en la humanización en los cuidados de salud. Así, ayudará al alumno a mejorar la relación médico-paciente a través de técnicas y conocerá, en profundidad, el sistema de salud y el trato al paciente, así como el lado humano de la medicina.